Durante años, el marketing se obsesionó con una sola métrica: captar la atención del consumidor. Campañas creativas, anuncios impactantes y estrategias de visibilidad dominaron la conversación dentro del marketing y la publicidad. Sin embargo, el entorno actual ha cambiado profundamente.
Durante años, el marketing se apoyó en la intuición, la experiencia y, en muchos casos, en suposiciones. Hoy eso cambió radicalmente. Las empresas que realmente están creciendo no son las que hacen más campañas, sino las que toman mejores decisiones. Y esas decisiones tienen un punto en común: están basadas en datos.
En el ecosistema digital actual, tener un sitio web ya no es un diferenciador, es un requisito básico. Sin embargo, lo que realmente separa a las empresas que crecen de las que simplemente “están en internet” es la calidad estratégica de su presencia digital.
Durante muchos años el marketing se entendía de una forma bastante simple: crear campañas, promocionar productos y aumentar ventas. Sin embargo, el panorama empresarial actual es mucho más complejo. Hoy los directores de marketing, conocidos como CMOs (Chief Marketing Officers), enfrentan un entorno donde la tecnología, los datos, la inteligencia artificial y las expectativas de los consumidores están transformando las reglas del juego.
Si tienes una tienda online local —ya sea de galletas, ropa, productos artesanales o cualquier otro nicho— seguramente ya te diste cuenta de algo: vender hoy no es solo tener un buen producto, es saber mostrárselo a la persona correcta en el momento adecuado. Ahí es donde entra la inteligencia artificial (IA). No como una tecnología lejana o complicada, sino como una herramienta práctica que puede ayudarte a vender más, mejorar la experiencia del cliente y competir incluso con grandes marcas.
Meta acaba de dar un paso que puede cambiar por completo la forma en la que las marcas hacen marketing en redes sociales. No se trata de una simple actualización ni de una nueva función menor. Estamos hablando de la integración de agentes de inteligencia artificial capaces de ejecutar tareas reales dentro de plataformas como Instagram y WhatsApp.
Durante años se pensó que la creatividad era algo casi instintivo. Una habilidad natural que algunos profesionales tenían y otros simplemente no. En el mundo del marketing y la publicidad, esta idea estuvo presente durante décadas: los creativos eran vistos como personas con talento especial para generar ideas.
El marketing ha cambiado radicalmente en los últimos años. Lo que antes funcionaba —anuncios masivos, campañas genéricas y publicidad invasiva— hoy ha sido reemplazado por una estrategia mucho más efectiva: el marketing de influencers. En México, especialmente dentro de la industria de la moda, este modelo no solo ha crecido, sino que se ha consolidado como uno de los principales motores de rentabilidad para las marcas. La razón es simple: las personas confían más en personas que en marcas.
Durante más de dos décadas, la visibilidad en internet ha estado dominada por una regla muy clara: quien aparece primero en Google tiene más probabilidades de vender. Empresas, marcas y creadores de contenido han invertido enormes recursos en estrategias de posicionamiento SEO, publicidad digital y marketing de contenidos para ganar ese espacio privilegiado.
Netflix está entrando en una nueva fase de su historia. Después de años de crecimiento acelerado, expansión internacional y una carrera constante por ganar suscriptores, la compañía ha decidido replantear parte de su estructura interna, especialmente en el área de marketing.

