Todo el mundo ha tenido esta experiencia alguna vez. Sale de compras y cuando vuelve a casa se da cuenta de que se ha hecho con unas cuantas cosas que en realidad no necesitaba. Comprar se compra por muchas razones. Para cubrir necesidades concretas, para mejorar otras cosas que ya no dan bien su servicio, como una suerte de terapia, para facilitar nuestro día a día… y, por supuesto, también sin que sepamos muy bien por qué y para qué.
Si algo se ha ido repitiendo en los últimos tiempos es que los contenidos se han convertido en el gran aliado de las marcas y de las empresas en su estrategia de marketing. El marketing de contenidos da muy buenos resultados, llega de forma directa a los consumidores y estos lo ven con muchos mejores ojos que otros formatos. Esto ha llevado a que las empresas se hayan lanzado a invertir en marketing de contenidos y a posicionarse en este terreno.
Cuando Facebook anunció que cambiaba las reglas del juego en lo que a incluir contenidos en su feed se refería, los primeros analistas se centraron en cómo esto iba a cambiar la situación para medios, marcas y empresas. Las páginas iban a tener cada vez más complicado llegar al feed de actualizaciones y por tanto alcanzar de forma orgánica a sus potenciales consumidores/seguidores iba a ser mucho más difícil que nunca. Las cosas se habían puesto complicadas para ellos.
¿Está la publicidad online en crisis? ¿Están cambiando los hábitos y las decisiones de posicionamiento de las grandes marcas en cómo se presentan en la red y en quién confían para hacerlo? Puede que hace un tiempo pareciese muy claro que había que anunciarse online y que había que hacerlo en Google y Facebook, pero quizás esto haya empezado a ser menos una certeza, o al menos eso se puede concluir viendo los movimientos de los gigantes del consumo.
Las redes sociales llevan años, en realidad, a la gresca unas con otras para hacerse con nichos de mercado que dominan sus competidoras y para así conseguir comerles parte de su mercado y hacerse más fuertes. Facebook, la red social dominante en el mercado general de lo social, lleva años en guerra con las diferentes redes sociales a las que ha intentado o está intentando robarles sus nichos de mercado.
Cuando Spotify apareció en el mercado y se fue haciendo fuerte en número de usuarios, la plataforma recordaba cómo su propia naturaleza y cómo sus diferentes características tenían un impacto positivo en la industria de la música. Para una industria para la que la piratería se había convertido en un serio y complicado problema, Spotify y similares se convertían en una alternativa legítima que lograba captar a esos usuarios piratas. El mensaje que se repetía en esos primeros años era el de que Spotify ayudaba a finalizar con la piratería de este tipo de contenidos.
Uno de cada cuatro navegantes realiza la mayoría de sus compras a través de Internet. El 70% de los encuestados utiliza Internet durante dos o más horas al día. El 92,1% de los internautas se conecta a Internet a través del móvil. El 47% de los internautas afirma que "no podría vivir sin Internet en el móvil".
Que un contenido, actualización o publicación se convierta en viral es el sueño de todas las marcas y empresas cuando se lanzan a por las redes sociales. Quieren que lo que publican en sus perfiles sea compartido de forma masiva y que llegue así de forma orgánica a audiencias gigantescas. Pero ¿qué es lo que hace que unas cosas funcionen y otras no?
Hace ya unos cuantos años, Huawei era la compañía recurrente cuando se analizaban los terminales de bajo coste que las operadoras de telecomunicaciones daban a sus clientes. Pero eso era hace unos años: ahora las operadoras de telecomunicaciones ya no les dan móviles a sus asociados y Huawei ya no es la marca que se asocia a los precios bajos y los móviles low cost.
En los últimos tiempos, la sensibilidad hacia cómo se representa a la mujer ha aumentado, porque la sociedad ha empezado a asumir la importancia que tienen las representaciones en la percepción de las cosas. Películas, series, libros… Cada vez somos más exigentes analizando cómo aparecen las mujeres en ellos y qué valores transmiten esas presencias. La publicidad no puede quedar al margen de este movimiento y ha empezado también a tomar ciertas medidas y ciertas acciones.

