Una de las grandes obsesiones de las marcas y de las empresas en los tiempos de internet y de la reputación en los tiempos de la red es el balance que dejan las opiniones de sus consumidores en internet. Las compañías están obsesionadas con los comentarios y con las valoraciones. Las opiniones son cruciales y todo el mundo quiere ver como reciben sus productos de forma positiva.
Coca-Cola suele ser una de las grandes marcas que suelen protagonizar casos de éxito y cuyos movimientos suelen despertar el interés de los expertos. La compañía es una de las mayores multinacionales del planeta y ha logrado no solo posicionarse muy bien en términos de negocio sino también en cuestiones de imagen de marca. Su marca es especialmente valiosa y suele posicionarse de forma destacada en los listados sobre las marcas más valiosas del mundo. De hecho, es, además, una de las que logra mejores ratios de reconocimiento en todo el mundo.
¿Son conscientes las empresas de que tener una presencia activa y mayor penetración en redes sociales ya no es gratis y que sí o sí deberán terminar pagando? Esa es la gran pregunta que se debería hacer cuando se analiza lo que las empresas están haciendo en redes sociales y lo que esperan conseguir.
La publicidad en redes sociales es una de la que más está creciendo. De hecho, un estudio reciente sobre los nuevos ingresos publicitarios señalaba que de cada dólar nuevo que llegaba a la publicidad el 70% de esa nueva inversión acababa en manos de Google y de Facebook. Facebook es quien está viendo cómo el crecimiento de las redes sociales se está convirtiendo en ingresos por publicidad de forma más notable.
Una de las lecciones que a las marcas y a las empresas les está costando más comprender en internet es que la publicidad tiene que ser diferente y que los tiempos tienen que ser distintos. Por un lado, está la cuestión de que nuestras ventanas de atención son cada vez más reducidas.
Canon ha anunciado el lanzamiento de tres nuevos modelos de prismáticos, que incluyen un sistema vanguardista de estabilización de imagen con desplazamiento de lentes, siendo los primeros que lo incorporan con el fin de ofrecer una mejor experiencia óptica y de mayor calidad, así como una visión más estable. Son las principales características de los Canon 10×32 IS, 12×32 IS y 14×32 IS.
Puede que hace unos años un único profesional fuese suficiente para gestionar la presencia de la marca en redes sociales. Era la era del community manager todo terreno, el profesional que posiblemente venía del mundo de la comunicación (hubo un momento en el que si eras periodista y estabas en paro todo el mundo te decía que te hicieses gestor de redes sociales) y que se encargaba de apagar todos los fuegos. Publicaba, analizaba y hacía segmentación de mercado. Las redes sociales parecían al final una extensión natural de su trabajo anterior.
A medida que el ecommerce se ha convertido en un elemento cada vez más y más importante de la estrategia de marcas y empresas, varios elementos se han ido añadido a la lista de cosas por las que las empresas tienen que preocuparse y en las que tienen que centrarse si quieren conectar con sus potenciales compradores en los nuevos tiempos.
Una nueva etiqueta ha entrado en el juego de la segmentación demográfica: son los xennials, los últimos que recuerdan el mundo sin internet, "En realidad ya no somos millennials", decía una amiga mientras hablaba de en qué grupo generacional tenemos que meternos. "Ahora somos xennials", explicaba. Y es que, como quizás el mundo de las etiquetas y las definiciones generacionales no tenía ya suficientes entradas, ahora ha aparecido una nueva, la de los xennials, una especie de nuevo nombre para los que algunos ahora consideraban 'millennials viejos' y que se erige como la nueva manera de comprender cómo son y qué identifica (una vez más) a un grupo de consumidores.
No es muy difícil encontrar ejemplos o al menos pensar en ellos. Todos nos hemos encontrado alguna vez con algún producto que anunciaba lo que era con entusiasmo. La mini botella de gel en la habitación del hotel que exclama ¡soy jabón, úsame! El chocolate que se vende como remedio para los días difíciles. Solo hay que pensar en algún producto cualquiera y es posible que en algún lugar alguien ya lo haya intentado vender con esa presentación a lo amistoso y simpático, a lo majo.

