En 2025, el consumidor digital se ha transformado en un agente más consciente, selectivo y empoderado. Este nuevo perfil se aleja del modelo tradicional de lealtad a marcas consolidadas y prioriza factores como la autenticidad, la sostenibilidad, y la conexión emocional con creadores de contenido. Las decisiones de compra están profundamente influenciadas por valores personales y por la narrativa que rodea a los productos.

