El comercio electrónico se ha posicionado como uno de los canales de venta más exitosos del mercado actual. Cualquier persona desde cualquier lugar en el mundo puede comprar en una tienda online, sin importar el día o el horario. Por esta razón, todas las tiendas electrónicas tienen la responsabilidad de brindar el mejor servicio posible, y ello se logra optimizando la experiencia de compra.
Durante los últimos años, se han elevado diversas voces críticas contra las redes sociales y se ha visto como algunos consumidores amenazaban con dejarlas por completo o con limitar de forma notable su uso. Por haber, hasta hubo hace unos años un día para dejar Facebook, allá por mayo de 2010, que a pesar de la amplia cobertura que tuvo entonces en los medios de comunicación no consiguió tener mucho éxito. Según algunos de los datos que publicaban al día siguiente los medios, solo 30.000 personas (y entonces Facebook ya tenía 500 millones de usuarios) se dieron de baja de la red social.
Diferentes estudios han ido señalando en los últimos tiempos que, a pesar de que muchos han ido anunciando ya y dando por hecho su muerte, el email marketing tiene todavía mucho camino por recorrer. Los consumidores siguen abriendo los mensajes que reciben por correo electrónico y siguen usando el mail de forma destacada.
Porque antes de conocer la calidad de los productos, antes de leer información sobre las prácticas de una empresa, su logo ya nos ha mandado un mensaje, y nuestro cerebro lo ha decodificado. Así, lo queramos o no, el color del logo influye en nuestra opinión sobre las marcas, e incluso nos puede hace creer que son más o menos éticas de los que son en realidad, tal y como ha descubierto un nuevo estudio de las universidades de Oregon y Cincinnati, algo que no deja de tener su revelancia ahora que los consumidores prestan cada vez más atención a las cuestiones medioambientales y de responsabilidad social.
Las estadísticas de fracaso de los emprendimientos en países como los nuestros son abrumadoras; más del 80% de las iniciativas de este tipo deben cerrar sus puertas antes de los dos años de funcionamiento y, sólo un pequeño porcentaje, pasa la barrera de la subsistencia y logran crecer y proyectarse a más largo plazo.
Nadie ve hacia atrás en su vida y piensa que debería haber pasado más tiempo trabajando. La mayoría de las personas, al ver su pasado, nota que ha dedicado su vida a trabajar para alguien más.
Si no tienes ningún problema de audición es probable que oigas bien las cosas de tu alrededor, las personas cuando hablan, la música que te gusta, los sonidos de la naturaleza, etc. Pero aunque tu oído sea perfecto ¿sabes escuchar bien? Oír y escuchar lo es lo mismo y hay que aprender a diferenciarlo para poder aprender a escuchar bien.
Existen etapas de la vida que marcan mucho, por ejemplo, la adolescencia. Tanto la infancia como la adolescencia pueden generar una fuente de sufrimiento en personas que sufrieron el vacío social, no tuvieron amigos o crecieron en un entorno hostil. En la infancia y en la adolescencia se forja la personalidad de un adulto, por ello, suele ser habitual que en la etapa adulta, haya ciertas situaciones que hagan resurgir viejos fantasmas del pasado, heridas que dejaron huella y que están ahí en la memoria.
El ser humano está lleno de fortaleza y debilidades. No existe la perfección, es cierto. Sin embargo, también es verdad que con frecuencia podemos arrastrar debilidades que son una fuente de sufrimiento constante en nuestra vida, puntos débiles que se convierten en motivo frecuente de dolor y sufrimiento. A veces, puede parecer que no aprendemos. Y claro que lo hacemos, simplemente, puede que necesitemos más tiempo para ello.
No existen límites más inamovibles que aquellos que una persona se marca a sí misma a través de ideas que en muchos casos son irracionales. Ideas del tipo “no puedo”, “voy a volver a fracasar”, “no estoy preparado para esto”…

